martes, 3 de abril de 2012

PRIMERA INFANCIA

La primera infancia es una etapa del ciclo vital del ser humano que va desde la gestación hasta los seis años. En estos primeros años de vida de un niño se estructuran su desarrollo físico, sicológico, cultural, cognitivo y social.



Durante este tiempo, el cerebro, además de crecer, recibe del entorno la información esencial que utilizará durante el resto de la vida.Por eso, es clave que en esta etapa los niños reciban una atención integral que satisfaga no solo sus necesidades físicas y emocionales, sino aquellas relacionadas con el aprendizaje y el desarrollo de habilidades.
“Esto significa brindar atención en salud, educación, cuidado, alimentación y protección”, señala Isabel Segovia, viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media. En esta educación inicial –agrega- las competencias que se adquieran son la base de aprendizajes posteriores.“Desde el período de gestación, los niños cuentan con capacidades físicas, cognitivas, emocionales y sociales que se deben reconocer y promover, pues ellas sirven de fundamento para el aprendizaje, la comunicación, la socialización y, en general, para el desarrollo de habilidades, capacidades y competencias”, afirma Ivonne Liliana Rodríguez, coordinadora del programa de Primera infancia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –Icbf.

Atención integral

Según Unicef, los efectos de lo que ocurre durante el período de embarazo y los primeros años de vida de un ser humano suelen ser duraderos y en algunos casos, permanentes. “Componentes tan fundamentales como la confianza, la curiosidad, la capacidad para relacionarse con los demás y la autonomía dependen del tipo de atención y cuidado que reciben los niños por parte de ambos padres y de las personas encargadas de cuidarlos”, afirma el organismo.






En abril pasado, se lanzó, precisamente, una política educativa para la primera infancia enmarcada en el contexto de los derechos fundamentales de los niños menores de 5 años y que atenderá a por lo menos 400.000 de ellos en todo el país. Esta se desarrollará a través del entorno familiar, comunitario e institucional.

“La familia se constituye en pilar fundamental para el sano desarrollo de los niños, pues desde la gestación es la llamada a brindarles atención y afecto”, dice Rodríguez. “Cuando se invierte en educación temprana, los gastos posteriores en esta población en su edad adulta son siete veces menores en temas como la seguridad social, la atención Psicológica y la rehabilitación, entre otras”, afirma la viceministra Isabel Segovia.

De hecho –agrega–, los niños que tienen formación educativa en sus primeros años tienen hogares más estables, mayores ingresos y menor propensión al delito y al consumo de sustancias psicoactivas.

 




La encuesta de calidad de vida (2008) afirma que el 67 por ciento de los niños más pobres del país no acceden a una atención integral en la primera infancia.

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